Burn out y estrés: enemigos de la productividad

Una de las piedras angulares para nuestro bienestar es la salud mental. Cuidarla es igual de importante que como lo hacemos con el físico, pues las emociones interactúan de manera directa con la manera que nos comportamos y desenvolvemos en el día a día.

La salud mental de cada uno se enfrenta constantemente a situaciones que la ponen a prueba y pueden llegar a mermarla, así es prudente identificar cuando esta va a la baja. Por ejemplo, nuestra cotidianidad en el trabajo reta día con día la fortaleza de nuestra mente y, aunque existan elementos que ayuden a sobrepasar los obstáculos que se nos presenten, existen dos rasgos que suelen poner una barrera más alta, que a la postre interferirá con nuestro desempeño en la oficina: el burn out y el estrés.

   

A pesar de que uno podría considerarse consecuencia del otro, tienden a trabajar en conjunto al momento de ponernos en jaque. En este artículo podrás encontrar escenarios y sugerencias para lidiar con este dúo, sin que tu performance se vea disminuido.

 

Facetas del estrés

Primero, deberíamos definir qué consideramos estrés. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) lo considera el conjunto de reacciones físicas y mentales que la persona sufre cuando se ve sometida a diversos factores externos que superan su capacidad para enfrentarse a ello (IMSS, 2021). En ese mismo sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS), acuña el término subyacente estrés laboral, el cual acota como:

“La reacción que puede tener el individuo ante exigencias y presiones laborales que no se ajustan a sus conocimientos y capacidades, y que ponen a prueba su capacidad de afrontar la situación” (OMS, 2004)

Podemos deducir entonces que el estrés es el precursor de una emoción, sin ser una en sí mismo; y de igual manera suele tener una connotación negativa. Sin embargo, aprender a manejarlo podría ayudarnos a ser más productivos. Si no sintiéramos un poco de esa presión, tomaríamos todo a la ligera y tal vez no le daríamos la importancia que cada cosa requiere.

Por otro lado, existe una faceta más del estrés, que se presenta de forma crónica. Esta se presenta cuando nos sentimos sobrepasados por nuestras responsabilidades, hay un desbalance entre las tareas a realizar y el tiempo disponible, o cuando simplemente no nos permitimos relajarnos.

 

Identificar y prevenir

Contrario a lo que se pudiera pensar, es muy sencillo notar cuando existe estrés en uno mismo o en los colaboradores de la empresa. Signos como falta de concentración, impaciencia, bloqueo mental, e irritabilidad son algunos de los más comunes. La prevención, pronta detección y reacción ayudarán a reducir la aparición de episodios de burn out.

Una sugerencia desde un puesto de liderazgo podría ser monitorear el estado anímico de los colaboradores. Preguntar y empatizar con su situación beneficiará la búsqueda de una solución a los problemas.

Otro elemento para considerar es la claridad en la definición de funciones y labores. A mayor incertidumbre o falta de delimitación de las responsabilidades de cada puesto, crece la probabilidad de estrés y burn out. Cada persona de la organización debe conocer su límite de injerencia para propiciar la fluidez de la productividad.

También existe un campo de oportunidad de parte de los colaboradores, pues la opción de buscar ayuda suele dejarse de lado por temor a que se interprete como incapacidad para realizar las tareas. Dentro de este proceso de humanización dentro de la empresa, el error es un concepto para normalizar, ya que no somos máquinas. Solicitar apoyo a un superior o un colega brindará una nueva perspectiva del problema y facilitará una solución.

Por último, la institución también puede implementar mecanismos para fomentar espacios en pro de la salud mental. Instaurar pausas activas dentro de la jornada de trabajo, enfocadas a la meditación o mindfulness, que promuevan la desconexión momentánea de los empleados, se traducirá en productividad del equipo a largo plazo.

Artículo redactado con el apoyo de la Psic. Maru Álvarez

Maru Álvarez es psicóloga egresada de la Universidad de las Américas, con posgrado en psicoterapia Gestalt. Tiene un diplomado en educación emocional y pruebas neuropsicológicas. Además es instructora certificada de coaching ontológico. disciplina positiva y capacitadora ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Conclusiones

  • Mantener un contacto constante con el equipo
  • Fomentar la comunicación entre institución, líderes y colaboradores
  • Percibir el lado humano del colaborador
  • Normalizar el error

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