COVID-19: impacto psicológico en tus empleados

De manera inesperada, el SARS-CoV-2, causante de la enfermedad conocida como Coronavirus de Wuhan, vino a mover las piezas de nuestra vida cotidiana. Todo comenzó a raíz de una noticia a finales de diciembre de 2019, que ha desencadenado una serie de eventos a manera de bola de nieve, hasta situarnos en este preciso momento de la historia.

En México vivimos en situación de riesgo de contagio, con cuarentenas preventivas, desde marzo de 2020. Han sido seis largos meses –y los que puedan faltar- hasta la publicación de esta pieza, donde nos hemos visto obligados a modificar de manera radical nuestra forma de operar en cada aspecto de nuestra existencia.

Referente a la faceta laboral, gran parte de las empresas experimentó el home office como una alternativa para mantenerse vigente y activa, lo que vino a romper paradigmas para cada nivel de su estructura. Como todo cambio, tiene consecuencias no solo en los resultados del trabajo, sino en el ánimo y productividad de su capital humano.

Es por ello que charlamos con Maru Álvarez, terapeuta de Mind Help, quien nos brindó una perspectiva del balance que ha arrojado esta pandemia para las empresas, con escenarios, soluciones y recomendaciones que serán útiles tanto para empresarios, jefes y colaboradores.

 

Home Office: ¿siempre en línea?

La conversación arrancó sentando una base importante: vivimos una situación sin precedentes, que ha destapado necesidades que ignorábamos o postergábamos. Al no estar conscientes de ello o su funcionamiento, aparecen casos como el que nos expone Maru.

“Nunca habíamos tenido tanto trabajo los psicólogos, porque es algo que nos sacudió, y que además vino a remover nuestros demonios internos. Además, ha sido muy difícil en el ámbito laboral porque, mientras atiendo cuestiones de trabajo a distancia, tengo que hacer cosas también en casa. Nos encontramos con escenarios donde decimos ‘¿cómo voy a decirle que no al jefe, si sabe que estoy en casa?’, te piden cosas a deshoras, y por cuidar tu chamba no te atreves a poner un límite”.

Este es una de las situaciones más comunes desde el aislamiento, y una de las que más genera estrés y ansiedad. Pero al mismo tiempo es una oportunidad de evolución de las dinámicas dentro de la institución, para maximizar tiempos y resultados.

“Relacionado con lo que intenta hacer Mind Help, forma parte de esta nueva cultura organizacional, donde tus empleados, entre más equilibrio tengan entre su vida personal y laboral, van a ser más productivos. Si no se hace por empatía, pues está documentado que la gente feliz, menos estresada o menos preocupada, es más eficiente. El hecho de respetar un horario de trabajo, más allá de que sepas que el colaborador está frente a su computadora, va a redituar en su bienestar emocional y en su productividad, porque se va a sentir contento de formar parte de tu empresa; el tip de liderazgo que se tenga, lo llevará a hacer mejor su trabajo. En general, la productividad de las empresas ha mejorado porque se trabaja más por objetivos, y no tanto por cumplir un horario de trabajo”.

No obstante, es también un llamado a los colaboradores a enfocarse en sus responsabilidades del cada día, más allá de una hipótesis hacia el futuro.

“De parte del empleado, estas fantasías catastróficas donde pensar que decir, no es sinónimo de quedarse sin trabajo, y no son ciertas. Decir que no, no significa que seas irresponsable, o que no te importe tu trabajo, o que vaya a pasar algo horrible. Normalmente lo que pasa es que el jefe dice ‘ah, ok’, y se va con alguien que siempre le diga que sí. Decir que no, no significa que seas irresponsable o que no te importe tu trabajo”.

Ansiosa incertidumbre

Durante estos seis meses, hemos recibido cantidades inimaginables de información con respecto a la pandemia, su evolución y sus efectos. Desde la famosa curva de contagios, decesos, crisis económica y de recursos, bajas de empleo y otras cuestiones, nuestra mente trabaja a un ritmo sobrenatural, en donde siempre nos preguntamos qué sigue en nuestra vida bajo estas circunstancias. Así lo reforzó Maru.

“Estamos en una época donde tenemos que estar alerta, pero a veces la ansiedad se preocupa por cosas que nunca van a suceder en la realidad; el cerebro hace esta tarea de asociación de una idea tras otra que, si no paras y analizas realmente, estás viviendo todo el tiempo como si te fueras a quedar sin trabajo”.

Afortunadamente, la especialista nos brinda una manera sencilla para reducir estos episodios, de manera que tengamos la capacidad de encontrar bienestar dentro de este contexto.

“Como una buena estrategia de protección mental, es no pensar tan a largo plazo, porque nos terminamos angustiando. Quién sabe cómo vamos a cruzar este pantano, entonces tratar de mantener un balance entre tus bases: tu salud física, emocional, tener un espacio para hacer otras actividades. El aislamiento tiene sus consecuencias, entones hay que hallar una manera de reconectar”.

Otra consecuencia que ha traído la pandemia por COVID-19 es la expectativa de que debemos aprovechar cada segundo de aislamiento para volverlo algo de provecho, incluso si nuestras necesidades son otras.

“Nos exigimos de más. Al inicio de la pandemia, llegó esta ola de retos personales como aprender una nueva habilidad, hacer ejercicio, tomar un curso… La realidad es que, si estamos en medio de una crisis, haz lo mejor que puedas con lo que tengas a la mano; si, de repente, necesitas dormir más, permítetelo. Esto puede ser una oportunidad para hablarnos bonito a nosotros mismos, y entender que es normal sentirse nervioso o irritable, entonces me voy a consentir con las condiciones que tengo ahorita”.

En ese mismo tenor, Maru nos señala que nunca está de más un llamado de ayuda, para recordar que no estamos solos, y podamos así fortalecer nuestra interacción como sociedad.

“También hay que entender que no somos súper poderosos para lidiar con todo al mismo tiempo. Por ejemplo, las mamás que trabajan y tienen hijos, y tienen que ayudarles con la escuela a distancia, pero al mismo tiempo tienen que estar en la videollamada de la oficina. Es válido pedir ayuda, hoy más que nunca debemos hacer redes de apoyo presenciales, digitales, a distancia, donde verdaderamente hagamos comunidad”.

¿Vuelta a la normalidad?

Una realidad de la que no podemos escapar es que, tarde o temprano, la dinámica laboral de las empresas deberá volver a una cierta normalidad, hablando en términos presenciales y productivos, dependiendo de cómo evolucionen los contagios y tratamientos contra el coronavirus. Pero esta realidad nos hace preguntarnos, después de estos seis meses que se han vivido de aislamiento y trabajo a distancia, sobre cuál es la mejor manera en la que las labores deberían reinstalarse.

Esto pudiera ser un parteaguas dentro de la historia laboral del país y del mundo, pues podría beneficiar o afectar tanto a empresarios como a colaboradores. Es por ello que la especialista recomienda a las empresas tomar sus estadísticas como base, para tomar la mejor decisión.

“Me encantaría que las empresas tuvieran datos referentes a ello, porque estoy casi segura que la mayoría son más productivas en estos momentos. Esa sería la gran interrogante para el empresario: ¿quieres regresar a lo mismo? A fin de cuentas, la empresa produce más a distancia que en oficina, entonces ¿qué cambios tienes que gestionar para que siga sucediendo eso? Creo que algo positivo que dejará la pandemia, es que el empresario o jefe tendrá que flexibilizar los horarios, porque si queremos regresar a lo que teníamos normalizado antes, tampoco es sano”.

Respecto a las modificaciones que habría que realizar en esta normalidad adaptada, no solo corresponde a los negocios aplicarlos. Es también responsabilidad del empleado sacar el mejor provecho a lo aprendido durante este confinamiento y aplicarlo en su nuevo ritmo de trabajo.

 “También es muy viable aceptar esto como la nueva realidad, y dejar esta idea de ‘ya va a pasar pronto’, porque será una enfermedad más de las que nos tendremos que defender. Podemos enfocarlo a algo benéfico, como plantearnos objetivos diarios, rutinas que incluyan no solo trabajo, sino tiempo para nosotros, para los demás, para descansar, para hobbies”.

Maru Álvarez es psicóloga egresada de la Universidad de las Américas, con posgrado en psicoterapia Gestalt. Tiene un diplomado en educación emocional y pruebas neuropsicológicas. Además es instructora certificada de coaching ontológico. disciplina positiva y capacitadora ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Conclusiones

Valora lo que realmente es importante, lo que está presente hoy.

Aprovecha este momento para dedicarte un tiempo para ti mismo.

Encuentra qué cosas aplicadas en el confinamiento pueden servir para esta nueva realidad.

Aprendamos a flexibilizar. Podemos acostumbrarnos a todo, generando comunidad será la única forma de que salgamos lo más ilesos posible.

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