Cuatro puntos para actuar por la igualdad de género – Psic. Alberto Santillán

Es bien sabido que, en nuestro país, como en otras latitudes, se vive una fuerte crisis de género, en la cual la violencia contra las mujeres ha ido en aumento; y esto ha llevado a un gran estallido social tanto en México como en el extranjero. 

Desafortunadamente, esta problemática no comenzó hace poco, sino que es el resultado de una larga historia de discriminación y negligencia hacia las mujeres en nuestro país, la cual hunde sus raíces en una cultura machista quel ya no se acomoda a la realidad social México ha adoptado en el último medio siglo. 

Si bien esta es una problemática con una larga historia y que, por ende, tomará años y mucho esfuerzo finalmente superar, lo cierto es que nosotros como personas podemos contribuir a ponerle fin y crear una sociedad más justa, en la que los derechos humanos no tengan que ser demandados, sino una realidad patente del día a día.

Así pues, en aras de lograr esto, me he propuesto compartir cuatro puntos que ayudarán a entender cómo contribuir a este muy necesario cambio social.

1. Diferenciar entre apoyo y sobreprotección 

En la cultura mexicana tradicionalmente se ha promovido que los hombres actúen de forma sobreprotectora hacia las mujeres, tratándolas como seres indefensos que necesitan ser cuidados por un guardián masculino.

Esta actitud ha sido promovida generación tras generación bajo la premisa de “ser caballeroso” y “cortés con las damas”. Ahora, nadie se opone a la cortesía o a la generosidad; sin embargo, etiquetar a las mujeres como sujetos obligados de protección las despoja de su propia agencia como individuos.

Ahora, ¿significa esto que los hombres no debemos apoyar a las mujeres? No exactamente.

La raíz se encuentra en que apoyar a las mujeres no radica en actuar como si requirieran un guardián de tiempo completo, sino reconocer su agencia y voluntad como individuos e incentivarlas a lograr su propio progreso y desarrollo personal; o en términos más coloquiales, estar ahí para ellas (si ellas así lo desean), no sobre ellas.

2. Aceptar que la igualdad no es solo responsabilidad del gobierno

Hoy día, la vasta mayoría de esfuerzos civiles para consolidar la igualdad de género se han enfocado en presionar al Estado, principalmente para modificar leyes contrarias a la igualdad de derechos y exigir el cumplimiento de las leyes existentes sobre la materia.

Si bien estos esfuerzos son necesarios, como sociedad no debemos limitarnos a presionar al Estado. La igualdad de género es una causa social y, por ende, todos como sociedad hemos de participar para lograrla. Ello conlleva aprender sobre temas de género, para luego educar a propios y extraños sobre la importancia del respeto y la precariedad de la situación de las mujeres en nuestro país, además de descartar viejos prejuicios y estereotipos sobre hombres y mujeres, así como predicar estos valores por medio del ejemplo activo y cotidiano.

3. Entender que la igualdad de género nos beneficia a tod@s

Ciertamente poner tanto esfuerzo en aprender y educar en aras de la igualdad de género, como sugiere el punto anterior, nos obliga a responder ciertas preguntas: ¿Para qué? ¿En qué nos beneficia hacer todo eso?

Estas preguntas son más frecuentes entre hombres que entre mujeres, puesto que una sociedad igualitaria ciertamente representa un beneficio innegable para quienes sufren discriminación, agresiones o negligencia, como es el caso de las mujeres en nuestro país. Sin embargo, no significa que los hombres no se beneficien de una sociedad igualitaria. 

Esta opción ofrece una mayor libertad individual para todos, de expresión y de ser. Muchos hombres viven presionados por cumplir expectativas sociales que simplemente no coinciden con sus intereses, valores personales y deseos, estando varias de estas vinculadas a ideas anticuadas y disfuncionales sobre ser hombre.

Asimismo, una sociedad igualitaria es aquella en la que personas del género opuesto que nos importan, sean parientes, amistades o parejas pueden vivir una vida plena y segura ¿No es eso lo que queremos para quienes nos importan?

4. Comprender que la lucha por la igualdad nos une 

Finalmente, hay que remarcar que la igualdad no es algo que solo podemos alcanzar si como sociedad trabajamos juntos.

Ya hemos mencionado que no solo hay que presionar al gobierno para hacer valer las leyes; sin embargo, a menudo, cuando se habla de luchar por la igualdad, se cae en el error de creer que exclusivamente las mujeres o los hombres tienen la obligación de educarse y actuar para hacer dichos cambios realidad. Esto no solo no es cierto, sino que actúa precisamente en contra de cualquier esfuerzo que se haga en favor de una verdadera igualdad.

Delegar la lucha o creer que esta es algo ajeno a nosotros solo nos perjudica como sociedad, y garantiza que injusticias y problemas que pudieran afectar a seres queridos continúen; esto debe cambiar.

Garantizar la plenitud de derechos para mujeres y hombres es algo que el Estado, los ciudadanos, las instituciones y todos quienes compartimos este país debemos garantizar para nuestro propio bienestar y desarrollo como sociedad.

¡Hagamos el cambio juntos y por todos!

Psic. Alberto Santillán García

Alberto Santillán García es licenciado en Psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha sido docente a nivel universitario en el ámbito privado y ha presentado conferencias sobre salud mental y temas sociales en la UNAM y en asociaciones privadas. Asimismo, ha ejercido el trabajo terapéutico por más de 5 años de manera independiente, con enfoque en depresión y problemas de autoestima.

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