Desempleo: reforzar la resiliencia

Uno de los rubros donde la pandemia por COVID-19 ha castigado más al mundo, excluyendo la salud, es el económico-laboral. Desde marzo de 2020, cuando en México se declaró el estado de alerta y gran parte del país entró en cuarentena, que en ese entonces parecía momentánea, la capacidad de mantener el ritmo de trabajo tanto para empresas como para colaboradores se vio obligada a mutar.

Sin embargo, esto no impidió que la estabilidad financiera de las instituciones decayera a un ritmo preocupante, ante lo cual los negocios tomaron las medidas que consideraron necesarias para mantenerse a flote. Una de ellas, como factor común a nivel mundial, fueron los recortes de personal.

Según cálculos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la población económicamente activa en nuestro país disminuyó, en su peor momento de la crisis, en 12 millones de mexicanos, sumado a que para enero de 2021 la tasa de desocupación se ubicó en 4.5%.

No cabe duda de que, aunado a que cada vez se ve más cerca la luz al final del túnel, siguen siendo momentos de dificultad hablando laboralmente, y es por ello que conversamos con la Psic. Anais Sánchez, terapeuta de Mind Help, quien nos ayudó a desarrollar por qué una situación adversa como estas puede ser una excelente razón para incrementar nuestra capacidad de resiliencia.

“El desempleo, como algunas otras situaciones en la vida, tiene que ver con una pérdida, primero de un estilo de vida y un ingreso. Cuando empiezas a trabajar, tienes un horario para levantarte, arreglarte, desarrollar el trabajo, salir, etcétera; forjas una vida en paralelo a ello, donde viene también la parte gratificante que es el ingreso. Cuando tú pierdes el empleo, por cualquier cosa, hablamos de frustración, enojo, la impaciencia. Hay quienes se pueden preparar con anticipación y buscar otros empleos, pero cuando no se tiene esto, puede venir lo que mencionamos antes. También observamos que, primero, vamos a estar bloqueados; después fluirá paulatinamente y podremos tener mayores opciones”, inició la especialista, para cerrar el parámetro de lo que involucra la situación que viven aún millones de personas en México.

De la misma forma, sentó las bases de lo que refiere el concepto de resiliencia. “Es la capacidad de superar o reaccionar ante una situación difícil. La resiliencia es cómo la gente enfrenta a las experiencias difíciles de su vida, se adapta a ellas y puede superarlas. Una persona resiliente transforma una situación extraordinaria en ordinaria y, con ello, solventar un montón de problemas. Parte de todo ello, es un proceso de adaptación. Las personas resilientes tienden a salir más rápido de los problemas; las que no, pueden tardar años y no se adaptan, buscan eso que tenían y no aceptan algo más para crecer y desarrollarse dentro de las empresas otra vez”. Puedes encontrar más artículos al respecto en el blog de Mind Help.

 

Mantenernos en movimiento

Ya con los términos claros, es hora de comenzar a ejercitar nuestra capacidad de sobreponernos a la adversidad.  Como todo proceso, hay que empezar por lo más básico, que sería identificar las claves de la situación que vivimos en ese momento. Anais enlistó algunas que podrías ayudar a iniciar el camino.

“Algo importante para evitar quedarnos dentro de este factor de frustración para llegar a la resiliencia, sería educar en este sentido: si yo ya tuve una pérdida muy abrupta, y lo que tengo que hacer es encontrar un nuevo trabajo, me puedo dar un par de días para evaluar qué pasó. ¿Dependió de mí? ¿Qué hice bien? ¿Qué requería y pude cumplir?

Si en el periodo que hago ese proceso de evaluación deduzco que no dependió de mí totalmente o en su mayoría, entonces hay que acoplar una forma de vida que me permita identificar de forma realista qué sí hice y qué no; a partir de ahí, ahora sí hacer la búsqueda realista de un nuevo empleo con base en mis aptitudes: ¿Cuáles son mis habilidades? ¿Qué sí puedo hacer y qué no? ¿Dónde me gustaría trabajar? ¿Qué puedo desarrollar? ¿Qué puedo aprender? Elementos que me impulsan para encontrar algo y no quedarnos en la frustración y en el enojo”.

Sin embargo, la terapeuta recordó que no depende únicamente de uno mismo concretar este proceso de introspección, pues dentro de la resiliencia existe un espacio para que el otro sume de manera positiva. “Las personas resilientes tienen compañeros, personas, familias que los ayudan a ser así, porque de ahí viene la resiliencia. Cuando hemos establecido relaciones con otros seres humanos, estos nos ayudan a observar qué sucedió y, con una crítica constructiva, comenzar a superarlo; aceptando que esta pérdida es parte de mi vida, y que lo que viene hacia adelante tendrá que llevarme en un camino de crecimiento”.

Aprender a esperar y a soportar también forma parte del trayecto; forjar esta capacidad no está aislado de nuestros sentimientos ni requiere reprimirlos. “Ser tolerantes, incluso. Parte de todo esto es que no vamos a encontrar empleo rápido o inmediatamente después de salir de uno, entonces hay que darnos el permiso de seguir experimentando: podemos sentir enojo, frustración, estar llenos de energía; y todo esto es parte del proceso normal de la pérdida y en la generación de la resiliencia. Cuando nos damos chance de pensar positivamente, de ver la evaluación de lo que sucedió y podemos reestructurar, tendremos el proceso completo”.

 

Momento ideal

Justo por la suma de factores que rodean el tema que abordamos en esta entrega, observamos que el desempleo y la resiliencia caminan de la mano si queremos dar un paso importante en nuestro desarrollo personal. Como bien mencionábamos, es un tiempo de muchos cambios en distintos planos de la cotidianidad, donde la resiliencia nos ayudará a adaptarnos de mejor manera a ellos.

“La pandemia nos ha llevado a modificar todo nuestro estilo de vida, en la mayoría de los casos. Antes podíamos trabajar en la empresa directamente y hoy ya no; o bien, hacer nuestros recorridos de forma diferente para llegar a trabajar.

La resiliencia nos hace más tolerantes ante el cambio y a la frustración: si nosotros estuviéramos trabajando esa tolerancia, el que perdamos el empleo o encontrar uno nuevo, no será un factor definitorio en nuestra vida. La resiliencia nos ayuda a buscar las alternativas, te vuelve creativo; hace que empieces a descubrir tus capacidades, tus potencialidades, y entonces las empiezas a explotar. Ya no me quedo con que perdí el empleo, sino que lo busco de manera más constante; me va a costar más trabajo hallarlo, pero también tengo claro que no lo tendré al día siguiente, puedo generar esta capacidad de espera a que no me den el empleo a la primera y seguirlo intentando.

Sé que es un proceso que puede tardar más tiempo que antes, entonces aprendo a dosificar mis recursos económicos, mi persona, cada una de las cosas que tengo para enfrentar una nueva oportunidad. Me vuelvo una persona más objetiva, no entrego mi CV donde sea con tal de dejarlo, sino que me especializo porque tengo un plan de acción basado en qué sí quiero”.

Como cierre, Anais nos recuerda que no todo tiene que ser seriedad y rectitud durante este periodo, sino que tenemos permiso de mirar con otros ojos la situación. “Necesitamos humor, reírnos de la adversidad; por eso los mexicanos somos tan buenos haciendo chistes, preferimos reírnos que sufrirlo, y la resiliencia forma parte de ello. Cuando lo enfrento con humor, con paciencia, con tolerancia, entonces es más sencillo que lo pueda trabajar mejor a futuro. Cuando soy muy claro que en esta situación de pandemia será más complejo encontrar un nuevo trabajo, entonces dosifico mi energía para encontrar algo que sí me funcione”.

Psic. Anais Sánchez

Anais Sánchez Sánchez es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma del Estado de México, Maestra en Ciencias de la Educación Familiar y Doctora en Ciencias Para la Familia por el Instituto de Enlaces Educativos, Realizó un diplomado en Tanatología y prevención del Suicidio por la Asociación Médico Psicológica para el enfermo terminal, A.C. – ISSEMyM, También cuenta con 16 años de trabajo psicoterapéutico en el ámbito privado, con psicoterapia individual, de pareja y familia.

 

Conclusiones

  • Ser conscientes de nuestras virtudes y limitantes
  • Manifestar nuestras emociones y permitir que fluyan
  • Aprender que vivimos un proceso de cambio
  • Rodearnos de personas que nos alienten a continuar

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