Divorcio y rompimiento: mantenerte productivo

Estar en pareja involucra un plano importante en la vida de las personas. A través de un compañero, fortalecemos y satisfacemos necesidades de distintas índoles, además de crear un soporte para nuestro día a día. Todo esto está íntimamente relacionado con los apegos que generamos desde casa y lo que experimentamos a lo largo de nuestro desarrollo. 

Si consultamos el diccionario de la Real Academia Española, el término pareja tiene como primer significado “igual o semejante”; hay que pasar hasta la tercera definición para encontrar lo que -usualmente- consideramos como pareja: “conjunto de dos personas, animales o cosas que tienen entre sí una correlación o semejanza, principalmente el formado por hombre y mujer”. Dicho esto, vivir en pareja significa, primero, hacerlo en igualdad. 

Otra cuestión innegable es que todo tiene un final, y hablar de esto en una relación de pareja, sobre todo en matrimonio, implica un proceso personal profundo. Por ello consultamos a la Psic. Leticia Zepeda, quien nos brindó recomendaciones para sobreponernos a un impacto de estos y mantener el óptimo funcionamiento de la persona. 

¿Qué acordamos? 

Para comenzar a comprender las posibles razones por las que una relación puede terminar, hay que entender primero qué tipos de acuerdos realizó la pareja. En pocas palabras: qué se valía y qué no. Sobre ellos se cimenta la unión afectiva, y si no son respetados, termina por desmoronarse. 

Tomando lo anterior como base, está la óptica del rompimiento: no es lo mismo cortar a ser cortado. Por las razones que sea, válidas o no, cada uno implica su propio proceso. Quien decide cortar, rara vez toma la determinación en el momento, sino que lleva tiempo meditando su situación, mientras quien es cortado se pregunta qué es lo que hizo mal. 

Acá lo más importante es hablar con claridad, tanto uno como el otro, para tener perfectamente identificados los detalles que fallaron y que, poco a poco, desgastaron la convivencia entre ambos. A pesar de que, probablemente, se piense que mentir sobre razones es mejor para aminorar el golpe anímico, la verdad siempre será la mejor opción. 

Tomar responsabilidad

Como en toda historia, siempre hay, al menos, dos versiones, cada una tan válida como la otra. La tendencia, de igual forma, usualmente tiende a culpar al otro por la debacle en la relación, porque no queremos ver que nosotros también fallamos, como buenos humanos. 

Una actitud verdaderamente autocrítica ayudará a identificar qué se sumó y qué se restó desde uno mismo y también desde la pareja, además de quitar roles de victimización que solamente bloquean nuestro entendimiento. En el mismo sentido, también existe otra variante: ayudar y dejarse ayudar. 

Cuando una relación está rota, es evidente que no existe una disposición para continuarla y, quien toma la decisión de terminarla, tiene claros las razones; sin embargo, esta autocrítica permite identificar errores para, en todo caso, pedir permiso a la otra persona para remediarlos. Ya no depende enteramente de quien falló, sino que debe existir la anuencia del otro para intentarlo. 

Si el caso ya es insostenible, lo ideal es terminar las cosas de la mejor manera posible por el bien de ambos, sobre todo si existen vínculos restantes como los hijos. Existen casos, por ejemplo, donde se crean sociedades paternales, que implica acompañarse en momentos importantes, como graduaciones, ceremonias religiosas u otros logros, sin ser pareja, pero con una convivencia cordial. 

Espacios para uno mismo

Por último, abordaremos la importancia de los momentos que nos damos personalmente. El contexto reciente de pandemia modificó de forma exponencial nuestra convivencia con los demás y con nosotros mismos. Quienes compartieron hogar durante más de un año de encierro, enfrentaron la problemática de verse 24/7, sin un momento real para estar por su cuenta. Anteriormente, salir a trabajar, interactuar con más gente, ver otro cielo y ocuparse de su día, implicaban actividades que, en mayor o menor medida, permitían ser uno mismo en distintos escenarios. La cuarentena en pareja, en términos generales, abarcó ver a la misma persona todos los días, todo el día, más allá de las responsabilidades de cada uno, a la postre con una sensación de enfado. 

Más allá de encierros o no, hacer actividades de uno mismo para sí mismo es vital para la estabilidad de cada quien, más después de un rompimiento. Los hobbies, por ejemplo, suman satisfacción personal y un espacio sano y sereno dentro del día para canalizar las emociones que nos genera el exterior. Otras opciones para generar esos momentos implican comunicar nuestros sentimientos: escribir, platicar, llorar o agradecer, tienen propiedades terapéuticas  en un proceso como este. 

De igual forma, recuperar o reforzar una red social real, no Facebook o Instagram, sino un círculo de amigos con quien reunirse y tener un diálogo activo, representa una gran ayuda en este contexto. Además de generar apoyos, compartir experiencias generará un sentimiento de empatía y entendimiento con base en las vivencias de cada uno. 

Conclusiones

  • Si aún no sucede el rompimiento, revisar la visión de pareja y fijar objetivos en conjunto
  • Manejar una comunicación constante y transparente
  • Tomar una actitud autocrítica: ¿qué sumé y qué resté?
  • Identificar las crisis
  • Buscar ayuda profesional

Psic. Leticia Zepeda

Leticia Zepeda es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma del Estado de México. Además, cuenta con la Maestría en Tanatología por el Instituto de Psicooncología. Su experiencia profesional se extiende también a temas relacionados a la violencia intrafamiliar.

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