Mindfulness: un enfoque productivo

Nuestra vida está repleta de distracciones. Cualquier cosa puede actuar como una, y eso mismo hace muy sencillo desviar nuestra atención hacia otro lado. Entonces, es donde nuestra capacidad de concentración entra en escena: ¿qué tan fuertes somos para resistir la tentación?

Trasladando este ejemplo a la vida laboral, sobre todo en este periodo de home office obligatorio, nos enfrentamos a mil y una situaciones que demandan nuestra atención. Lo anterior, como lo hemos platicado en otros artículos, nos produce estrés y ansiedad ante la idea de no poder abarcar cada cosa por hacer.

Sin embargo, existe una técnica que nos ofrece una solución a estas encrucijadas: el mindfulness. El concepto es “nuevo”, pero hablamos de una práctica antigua, centrada en la atención plena, a través de nuestros cinco sentidos, de actividades en nuestro presente.

El futuro es incierto, con muchas vertientes y posibilidades que pueden traer consigo ansiedad. Si bien la planificación de nuestros pendientes, por poner un ejemplo, puede ayudar, el mindfulness nos invita a centrarnos en el aquí y ahora.

Aquí encontrarás aspectos a considerar para aplicar efectivamente el mindfulness en tu vida laboral.

 

Dar el primer paso

Como todo nuevo proceso, puede ser complicado comenzarlo. Lo primero que debemos tener claro es que practicar mindfulness ES UNA DECISIÓN; por ello, para que tenga el efecto deseado, debemos perfeccionarlo constantemente.

Cuando nos encontramos desempeñando nuestro trabajo, solemos abarcar diferentes responsabilidades que deben cumplirse en el mismo día, o en horarios de entrega empalmados, y decidimos atender varias a la vez. Nuestro cerebro no es capacidad de enfocarse en tantas cosas a la vez, por lo que abre espacio para el error, que trae consigo al estrés.

La respiración es un componente importante para anclarnos al presente, y en lo que sea que estemos realizando. Como primera medida, debemos poner especial atención en nuestra respiración: centrarnos en cada inhalación y exhalación nos ayudará a alejar distracciones, dejando únicamente lo que tenemos que hacer. Un minuto de respiración basta.

 

Aprender a separar

El home office, como también lo hemos mencionado en otros textos, nos presenta situaciones donde tenemos la necesidad de atender cosas de trabajo, pero también de la casa. Retomando lo que decíamos en el apartado anterior, el cerebro humano nos es apto para el multitask, entonces debemos decidir qué elemento hay que resolver primero.

Otra vez, el estrés y la ansiedad pueden hacerse presentes al no tener el avance que quisiéramos por enfocarnos en otra cosa, pero la solución es sencilla: debemos establecer tiempos y momentos para dedicarnos a tareas específicas. Querer resolver 5 cosas en media hora no solo es irreal, sino también una carga emocional que bloqueará nuestra capacidad productiva.

En ese mismo sentido, cobra la misma relevancia asignar o acondicionar un espacio para realizar nuestras actividades laborales. Contar con un lugar en casa donde únicamente nos dediquemos a trabajar, y en el que contemos con todos los elementos necesarios para que no tengamos que levantarnos, potenciará nuestra productividad.

 

Entender que no somos seres físicos

Una práctica común en nuestra vida consiste en exigirnos, y a nuestro cuerpo, como si este fuera una máquina, sin otros factores de por medio que influyen completamente en nuestro bienestar. Hay ocasiones en que le pedimos tanto, que constantemente sentimos esta sensación de fatiga o cansancio crónico, y, aun así, queremos continuar.

Todo pensamiento o emoción que experimentamos, tiene un impacto a nivel físico. Si no nos manejados o atendidos correctamente, las empresas lo ven reflejado en ausentismo, por ejemplo, y se genera un espiral descendente en el rendimiento del colaborador. Debemos comprender que, entre más relajado esté el cuerpo, libre de estrés, ansiedad, y sentimientos negativos, más energía tendrá para cumplir con las tareas que tengamos. Aquí es donde el mindfulness entra en acción.

Enfocarnos en el presente, como comentábamos anteriormente en este artículo, nos brinda la tranquilidad para enfrentar lo que tengo delante en este momento. Si estoy calmado, en paz, es más fácil tener autocontrol ante el cúmulo de sentimientos que puedo tener guardados. Una solución para mantener una serenidad constante es dedicar cinco minutos de respiración, enfocados en la inhalación y exhalación, al despertar y antes de dormir; esto nos ayudará a oxigenar completamente el cerebro, además de que facilitará conciliar el sueño, y por lo tanto un buen descanso.

 

Conclusiones

  • Aplicar el mindfulness en tu vida es una decisión. La práctica te ayudará a perfeccionar su efecto en tu vida.
  • Evita el multitask. Centra tu atención en una sola cosa a la vez. Al hacer varias, el cerebro abre margen para el error, y este desata muchas cosas.
  • Escucha a tu cuerpo, sé consciente de las emociones y pensamientos que tienes.
  • Introduce en tu rutina diaria un espacio de respiración para mantenerte enfocado en el presente. De uno a cinco minutos bastan.

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